martes, 13 de enero de 2009
Agente, agente...
Años atrás y siendo parte de la histeria colectiva, que idealizaba a Europa cómo la alternativa a todos los problemas que afectan a la república, decidí irme, cruzar el charco y hacerme la Europa. No iba como un terrateniente rico que frecuentaba los prostíbulos de París y tiraba manteca a los angelitos de yeso -empotrados en los techos de la casona de la percanta.- sino y por el contrario... iba como un sudaca más en busca de un nuevo horizonte. Para ello, debía primeramente sacar el pasaporte en la comisaría de Capital Federal en Nueva Córdoba. Llegué al inmueble, por la mañana: había una cola interminable, una rubia le preguntaba al oficial. ¿Cómo había salido en la foto? El oficial le contestaba: Saliste bastante bien. ¿Qué tal salío?. Me dice el cana. Bien, le respondo y de paso le pregunto:Disculpe, oficial:¿Dónde tengo que hacer la cola? -Y si te gusta, dale.- Parecía el cana de los village people.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario