sábado, 24 de enero de 2009

La gringa negra o malinche desquiciada.

Existía en un pueblo, una bella indiecita... que se contemplaba frente al espejo: se veía rubia con trencitas, blanca y de ojitos azules...En su adolescencia, solo se atrevía a pasear de la mano por el centro del pueblo, con su novio rubio. Despreciaba a los negros, los odiaba con toda su fuerza, si los negros llegaban a mirarla, solo mirarla...se sentía violada, denigrada. En su casa, se miraba frente a un espejo y se autoconvencía de que era rubia, blanca y de ojos azules.
Un día...el espejo estalló en mil pedazos, entonces fue a buscar otro, encontró uno... se miró y se asustó muchísimo, lo rompió contra el suelo y corrió a buscar otro, llorando y gritando por los pasillos de la casa.
De repente... y por casualidad, se reflejó en un cristal...y se vió...rubia y de ojos azules, eso la tranquilizó, solo por un breve momento.
El cristal no era un espejo, sino una ventanita de la puerta, que se abrió y entró a la casa de la gringa negra, su amiga rubia. Consolándola, le dijo a la malinche: ¡Ya no llores, te lo merecés y te merecerías cosas peores!

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