El caudillo del departamento San Justo, cae en una emboscada. Una patrulla unitaria lo rodea, Guevara saca su facón y al grito de: "Abran cancha, canejo" - recibe alrededor de cuarenta lanzasos en el pecho. Los restos del caudillo, son enterrados en el cementerio de Villa Concepción del Tío. Un desborde del río seco a pesar de estar seco, tapa, borra todo indicio. Acabando así...con la leyenda del hidalgo caballero. Cuentan los pobladores del Tío, que por las noches entre las lápidas del nuevo cementerio. Aparece el fantasma de Guevara, arengando al pueblo a una revolución.
Ya nadie lo escucha, están acostumbrados.
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