jueves, 9 de abril de 2009

Calabozo

Tiempo atrás en el 66', mi padre tenía 18 años y pasaba por el regimiento del ejército argentino. Había sucedido el golpe de estado a Arturo Illia y las institu-ciones militares se declaraban en alerta, por lo tanto... le entregaron una metralla-doradora de pie y le ordenaron subirse al techo del tanque de agua de la fábrica militar, revelarse significaba un terrible castigo y muchas veces los colimbas ladinos eran llevados a un calabozo construido con tirantes de madera y chapas de cinc. Hoy, el calabozo ya no existe... fue desmantelado junto con el servicio militar y a lo mejor, los presos políticos fueron detenidos ahí. No creo que la Conadep haya pasado por ese lugar, o haya hecho una verdadera reconstrucción del calabozo para la gente de San Francisco, no creo que sea suficiente una placa de hormigón que diga: Nunca Más.

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