jueves, 9 de abril de 2009
Concaran
Los turcos arremetieron por la estepa San Luisiana, si tenían sed: cortaban con una daga una venita en el cuello del caballo, tomaban un poco de sangre y seguían. Llegaron al pueblo montados en corceles briosos y con sable en mano, impusieron una nueva realidad. El pulpero intento resistir pero se rindió y la dueña del prostíbulo al verlos: cambió el arancel.
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